En un mundo lleno de frameworks, IA y soluciones mágicas, los fundamentos siguen siendo lo único que no queda obsoleto.
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Desarrollador Fullstack y Estudiante de Programación en la UTN
Cada año aparece un nuevo framework, una nueva librería, una nueva “forma correcta” de hacer las cosas. Hoy es React, mañana será otra cosa. Hoy usamos IA para escribir código, mañana quién sabe.
Pero debajo de todo eso, el software sigue funcionando con las mismas reglas de siempre.
Las aplicaciones siguen teniendo estados, datos que fluyen, errores que hay que manejar y usuarios que esperan que todo funcione bien. No importa si usás Next.js, Astro o algo que todavía no existe: si no entendés qué está pasando por debajo, estás programando a ciegas.
Los fundamentos son eso que no cambia cuando todo lo demás sí.
La inteligencia artificial es una herramienta brutal. Acelera, sugiere, completa código y a veces parece que hace magia.
El problema aparece cuando se convierte en un reemplazo del criterio técnico.
Si no entendés conceptos básicos como asincronía, manejo de estado, estructuras de datos o cómo fluye una request, la IA te puede dar código que “anda”… hasta que deja de andar. Y cuando eso pasa, el que tiene que entender el error sos vos, no el modelo.
La IA no te vuelve mejor desarrollador por default. Te vuelve más rápido. Y ser rápido sin fundamentos suele terminar en bugs caros.
Aprender un framework sin entender los fundamentos es como aprenderte de memoria un mapa sin saber leer coordenadas.
Funciona… hasta que te cambian el camino.
Quien entiende JavaScript de verdad se adapta a cualquier entorno.
Quien entiende cómo funciona el navegador, cómo se renderiza una UI o cómo se comunican los sistemas, no le tiene miedo a los cambios.
En 2026, el diferencial no va a ser saber usar una herramienta específica, sino poder entender cualquier herramienta nueva rápido.
En proyectos reales no hay pasos numerados ni ejemplos perfectos. Hay bugs raros, performance que se degrada, estados inconsistentes y decisiones técnicas que nadie te explica.
Ahí es donde los fundamentos hacen la diferencia.
Son los que te permiten razonar, no copiar.
Pensar, no adivinar.
Un dev con buenos fundamentos puede no saber una tecnología hoy, pero mañana la entiende.
Uno sin fundamentos queda atado a lo que ya conoce.
Muchos creen que volver a los fundamentos es “perder tiempo”. En realidad es todo lo contrario.
Es invertir en una base que te permite avanzar más rápido y con menos frustración.
No se trata de rechazar la IA ni las herramientas modernas. Se trata de usarlas con criterio.
Porque cuando entendés lo que hacés, la tecnología deja de asustarte y empieza a jugar a tu favor.
En 2026, saber usar herramientas va a ser común.
Entender cómo y por qué funcionan, no.
Los fundamentos siguen siendo clave porque son lo único que te acompaña durante toda tu carrera, sin importar qué tan rápido cambie el ecosistema.
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